Las encuestas, aunque no se conozca en profundidad como están hechas, se han puesto, una vez más y eso que es habitual que fallen, de moda.
Tito Giráldez
Nadie en su sano juicio debe de minusvalorar la importancia de los sondeos electorales. Pero es un error convertirlos en un único criterio de decisión política a no ser que las empresas de demoscopia sean, por delegación, las diosas de la democracia. Pero por ahora solo nos sirven, de no ser para algo muy concreto y de interés para quien las encarga, para conocer la opinión pública en un momento determinado que puede mudar al poco. De no ser así no habría razones para que los presidentes de Gobiernos o los ministros por el mero hecho de que el resultado de una encuesta del CIS les sea desfavorable no dimitan.
Las primarias en Madrid, o en cualquier sitio, suponen un soplo de aire fresco a un PSOE en hora bajas. Pero sería aconsejable que de perder las mismas Trinidad Jiménez, que cuenta con el apoyo de ZP y la ejecutiva federal, cierre filas con la candidatura de Tomás Gómez (hombre de exitosa carrera, conocido en la actualidad por más del 90% de los madrileños, político intachable con gran experiencia municipal, personalidad, cualidades que lo convierten en uno de los activos más importantes del partido). El PSOE, en definitiva, lo que tiene que tratar es de que la presidenta Esperanza Aguirre pierda al menos la mayoría absoluta, lo que no parece imposible, aunque haya ido aumentando la diferencia a su favor en sucesivas elecciones.
Ahora parece posible, aunque no seguro, debido al trabajo del equipo de Tomás Gómez, que pueda perder esa mayoría absoluta, al menos las últimas encuestas a pie de calle y los sondeos diarios en la radio, lo colocan como el adversario mejor situado para batir a Aguirre. No olvidar, que quien le disputa la candidatura a Gómez es Trinidad Jiménez, que en su día ya perdió las elecciones a alcaldía de la capital frente a Gallardón, mientras que su rival solo ha cosechado éxitos cada vez que se presentó a lo largo de su dilatada carrera como candidato en el municipio de Parla.
Creo que, ante estos datos demoscópicos y teniendo en cuenta la exitosa carrera de Gómez hasta el momento, la mayoría absoluta de Esperanza Aguirre puede no ser un paseo militar, siempre y cuando el aparato de Ferraz no introduzca ruido y apoye sin fisuras al candidato que a todas luces parece el idóneo. De todas formas Gómez, saldrá reforzado moralmente, cualquiera que sea el resultado, pierda o gane las primarias, ya que se trata de la lucha de David contra Goliat, de hacerlo además de contra su oponente, contra los elementos.
En ocasiones las primarias no tienen mucho sentido. Me refiero a cuando el candidato es el alcalde o el presidente de una comunidad y es aceptado altamente por la ciudadanía. En este caso las primarias son evitables y el partido por aclamación debería respaldar unánimemente su candidatura. En Madrid, ateniéndonos a los sondeos últimos que dan como mejor colocado a Gómez frente a Trinidad, y teniendo en cuenta el historial de éxito en todas las citas electorales del primero frente al fracaso de su oponente en la única ocasión que se presentó como candidata a la alcaldía de la capital, no estaría de más que la ejecutiva federal, siguiendo su primera argumentación, cambiase su posición y optara por reconocer esta realidad al igual que lo hicieron cuando creyeron en los “primeros sondeos” y abrieron el melón de Trinidad con unas encuestas desconocidas para todos y realizados por los mismos que presentaban a Cristina Almeida como ganadora absoluta y otras lindezas similares. Luego pasó lo que pasó.
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