Estos días, en medio de una crisis que no podemos negar que nos está azotando con especial virulencia en España, hemos conocido cuatro datos que nos hacen pensar en que la salida de la misma, o el fin de ella, puede estar más o menos cerca. Todo hace pensar que hemos tocado suelo y que desde ahí debemos iniciar, con posibilidad lentamente, la salida del agujero que comenzó hace dos años y medio con las subprime y el pinchazo de la burbuja de la construcción.
Me refiero a cuatro datos, concretamente. Primero, la creación de 24.188 empleos netos en abril –después de ocho meses de continuo ascenso- que viene a reducir la cifra de más de cuatro millones de desocupados que todavía persiste. Cierto es que son pocos los creados, y que son al comienzo de una estación propicia, si lo comparamos con la cifra total, pero en algún momento tendrá que comenzar el recorte de esta cifra que esconde una realidad dramática si queremos recuperar los aproximadamente dos millones y medio de puestos destruidos desde que comenzó la crisis hace dos años y medio.
Entiendo que las medidas adoptadas por el gobierno, que junto con la oposición, y demás consensuantes, empiezan a hacer los deberes en las cosas del “comer”, con las que no se debe jugar, podrían estar empezando a dar resultados en este escenario de miedo y pánico, como se está reflejando estos mismos días en los ataques al euro y a nuestra economía desde puestos especuladores en la city londinense y en las agencias de calificación americanas, por cierto, en manos privadas. No obstante, hay que señalar que el descenso del desempleo se ha producido en 13 de las 17 comunidades autónomas y en 34 de nuestras 52 provincias. Asimismo bajó en casi todos los sectores, -a excepción de la golpeada agricultura-, y la reducción se ha producido tanto en los mayores de 25 años como en los menores de esta edad.
El segundo de estos datos positivo es la afiliación de trabajadores autónomos, que después de un largo periodo de caída recupera altas por segundo mes consecutivo. Un apunte de gran importancia pensando en que este sector emplea a buena parte de los españoles y españolas, y son un sector determinante a la hora de crear dinamismo y riqueza en nuestra sociedad.
El tercer dato esperanzador son las 53.852 altas en la Seguridad Social en relación al pasado marzo, que elevan la cifra total de cotizantes a 17.648.660, una cifra que supone una mejora muy apreciable en comparación al ejercicio precedente, e incluso a hace dos años. Un matiz muy importante cuando no hace mucho se puso en duda desde ciertas tribunas la posibilidad de quiebra del sistema de pensiones.
Como dato último para el ánimo y la confianza en la salida lenta pero irreductible de la crisis, es que el sector de la construcción ha aumentado su actividad por segundo mes consecutivo, creando empleo por lo tanto y parando esa sangría que parecía no tener fin. Dato vital ya que no olvidemos que la construcción tira de otros muchos sectores de actividad que al abrigo de su recuperación se irán recuperando asimismo.
En fin, entiendo que aunque reconociendo el delicadísimo momento que atraviesa nuestra economía, los españoles debemos mantener la confianza, y los mercados también, en que la recuperación ansiada está en camino, o al menos, a la vuelta de esquina, y que las medidas tomadas por nuestros gobernantes van siendo apoyadas por la realidad, que siempre es tozuda.
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